jueves, 5 de septiembre de 2013

10 y 11 de Setiembre no Habrá Clases en la Institución

El día 10 de setiembre se realizará nuevamente la Jornada junto a los docentes y directivos sobre la Nueva Escuela Secundaria (NES), por lo tanto los alumnos no concurrirán a la Institución si se los invita a los que deseen participar tanto a padres como alumnos de ella.

El día 11 de setiembre se Festeja a Nivel Nacional el Día de la Educación lo cual tampoco se dará clases en ninguna Institución del País. 


lunes, 24 de junio de 2013

EFEMERIDES DEL 25 AL 30 DE JUNIO

25 DE JUNIO

1880 
Nace en Concepción del Uruguay (provincia de Entre Ríos) el educador Próspero G. Alemandri, autor de "La Bandera, el Escudo y el Himno" y "Moral y deporte". 

1912 
Se produce la primera huelga agraria en el país -ocurrida en la provincia de Santa Fe-, conocida como "Grito de Alcorta". 


1983 
Muere en Ginebra (Suiza) el notable músico y compositor Alberto Ginastera, autor de óperas como "Don Rodrigo" y "Bomarzo" y del ballet "Estancia". Nació en Buenos Aires el 11 de abril de 1916. 

26 DE JUNIO

1821 
Nace en Buenos Aires el poeta, historiador, político, militar, periodista y traductor
Bartolomé Mitre, primer mentor de la leyenda de Santos vega; autor de "Las ruinas de Tiahuanaco" y de dos valiosas historias sobre Belgrano y San Martín y traductor de la "Comedia del Dante". Falleció en Buenos Aires el 19 de enero de 1906. 


1896 
Nace en Tucumán el escritor, ensayista y periodista Pablo Rojas Paz, autor de "La metáfora y el mundo", "El patio de la noche" y "Los cocheros de San Blas". Fundó conJorge Luis Borges y otros la revista "Proa". Falleció en Buenos Aires el 1º de octubre de 1956. 


1958 
Día de la Cartografía 

Se conmemora por la creación del Departamento Topográfico, decretada por don Bernardino Rivadavia, en ejercicio de la Primera Magistratura, el 26 de junio de 1826. Esta medida de gobierno tuvo la virtud de impulsar el desarrollo de la cartografía, disciplina de innegable gravitación en el desenvolvimiento cultural, económico y social del país. 


1970 
Muere en Buenos Aires el notable poeta, novelista y autor teatral 
Leopoldo Marechal. Su novela "Adán Buenosayres" es una verdadera renovadora del género. En ella retrata algunos personajes de la Generación de Martín Fierro. Nació en Buenos Aires el 11 de junio de 1900. 


27 DE JUNIO

1929 
Muere en Buenos Aires el escritor francés
Paul Groussac, ex director de la Biblioteca Nacional y crítico mordaz y ajustado de la literatura argentina de su tiempo. Nació en Toulouse (Francia) el 15 de febrero de 1848. 

28 DE JUNIO


1865 
Nace en Buenos Aires el médico cirujano, político y legislador Juan B. Justo, fundador del diario "La Vanguardia" y del Partido Socialista. Falleció en su chacra de Los Cardales (provincia de Buenos Aires) el 8 de enero de 1928. 

1990 
Por decreto del Poder Ejecutivo Nacional 1235, del 28 de junio de 1990, se crea la 
Academia Nacional del Tango. 

29 DE JUNIO



30 DE JUNIO



miércoles, 19 de junio de 2013

193 AÑOS SE CUMPLEN DEL FALLECIMIENTO DEL GENERAL MANUEL BELGRANO - ANECDOTA DE LA SANCIÓN POR IZAR LA BANDERA

Belgrano, reprendido por ser el primero en izar la bandera nacional, en la versión de B. Mitre
Antes de morir, Manuel Belgrano escribió su autobiografía -según confesó- no sólo para que fuera útil a sus paisanos, sino también para “ponerme a cubierto de la maledicencia”. Y es que no pocos enemigos se había ganado este criollo a lo largo de las luchas independentistas.
Nacido en Buenos Aires el 3 de junio de 1770, con el verdadero nombre de Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano, estudia en el Colegio Real San Carlos (hoy Nacional de Buenos Aires), para luego trasladarse a Valladolid, junto a su hermano, para estudiar leyes. A su regreso a Buenos Aires, con apenas 23 años y recibido de abogado, asumió las tareas de secretario en el consulado porteño.
Interesado en que el consulado ofreciera cursos educativos en varias materias, las invasiones inglesas lo incorporaron de lleno en la cuestión militar y política. Desde entonces y por largos años participaría en batallas, debates, disputas y la gestión de una nueva realidad que nacía.
Recordado como creador de la bandera, ingeniero del “éxodo jujeño”, comandante del Ejército del Norte y por haber destinado los 40 mil pesos oro de premios a la construcción de escuelas en las provincias del norte (que nunca se hicieron), Belgrano murió en la pobreza total, el 20 de junio de 1820, atacado por una agobiante enfermedad. “Pienso en la eternidad, adonde voy, y en la tierra querida que dejo...”, comentó antes de morir.
Pero fueron su audacia e ímpetu revolucionario los que comportaron sus méritos más recordados. En efecto, cuando apenas nacía el gobierno patrio, cuando todavía se llamaban a gobernar para Fernando VII, cuando recién comenzaban las fuerzas patriotas a emprender la guerra contra el enemigo realista, fue cuando se le convocó a Belgrano para dirigir las tropas del Regimiento de Patricios. El primer gran desafío se le presentó pronto, ante la inminencia de una invasión desde Montevideo, por lo cual se dirigió hacia Rosario para emprender la defensa. Entonces, febrero de 1812, instó al gobierno en Buenos Aires a que declarase la escarapela blanca y celeste de carácter nacional, en vistas a unificar los colores de los ejércitos sudamericanos. Logrado esto, al inaugurar dos frentes de artillería en esa misma defensa –llamados “Libertad” e “Independencia”-, hizo también enarbolar la bandera patria por primera vez, cuando todavía en la Fortaleza de Buenos Aires flameaba la bandera española.
Este acto desprovisto de especulación, ansioso por la emancipación, lo transformó en el primero en enarbolar la bandera nacional con vistas a la independencia americana. Así lo describe Bartolomé Mitre en su biografía sobre Belgrano –que aquí reproducimos-, al mismo tiempo que recuerda el historiador liberal la reprobación del gobierno central, que le exigió a Belgrano su disimulado arrío, puesto que creían que todavía no era tiempo de romper lanzas, lo que recién sucedió cuatro años más tarde.
Fuente: Bartolomé Mitre, Historia de Belgrano y de la Independencia Argentina, Tomo 2, Buenos Aires, Félix Lajouane Editor, 1887, págs. 32-45.
Al finalizar el año once, los principios democráticos del Gobierno directo empezaban a generalizarse entre las clases ilustradas de la sociedad. Las ideas abstractas de la soberanía del pueblo, de la división de los poderes, del juego armónico de las instituciones libres, de los derechos inherentes al hombre social, empezaban a tomar formas visibles y tangibles y a convertirse en hechos prácticos, aunque de una manera embrionaria todavía. La constitución del Poder Ejecutivo se había modificado, vigorizándose, y tomado al mismo tiempo una forma que se acercaba más al Gobierno de una  república independiente. Los primeros ensayos para organizar un Cuerpo legislativo se habían hecho ya, aunque con poco éxito, por no haber acertado a romper con los precedentes coloniales del derecho comunal en cuanto a las bases de elección. La índole de los partidos que debían agitar aquella democracia naciente empezaba a manifestarse en los actos de la vida pública, y en el espíritu de resistencia que germinaba en las localidades. Este movimiento complejo de la revolución, presentaba a primera vista contradicciones marcadas, que sólo un examen detenido del organismo social puede hacer comprender.
(…)
Tal era el estado de la revolución interior cuando Belgrano llegó a Buenos Aires de regreso de su misión al Paraguay. Actor principal en los sucesos anteriores, y destinado a levantar muy luego el entusiasmo amortiguado de los pueblos, su papel fue por el momento muy secundario.
Nombrado coronel del regimiento Nº 1º, que era el primer tercio de Patricios, que hasta entonces había mandado don Cornelio Saavedra, tuvo ocasión de dar una de esas muestras de desinterés, que sirven de estímulo y de lección.
“Procuraré, dijo al Gobierno, hacerme digno de llamarme hijo de la patria. En obsequio de ésta ofrezco la mitad del sueldo que me corresponde: siéndome sensible no poder  hacer demostración mayor, pues mis facultades son ningunas, y mi subsistencia pende de aquel; pero en todo evento sabré también reducirme a la ración del soldado.”
La aceptación fue digna de la oferta. “El contribuir todo ciudadano con su fuerza moral y física (contestó el Gobierno) a los sagrados objetos de la justa causa, es su deber primero; pero desprenderse de lo que la patria le franquea para su indispensable subsistencia es retribuir a la patria cuanto ha recibido de ella.”
(…)
El nuevo Comandante militar se ocupó en activar los trabajos de las fortificaciones, pues según se creía, una flotilla española debía penetrar muy luego por el río, para cortar la línea de comunicaciones de la capital con el Entre Ríos. Era preciso, pues, estar prevenido para cerrarle el paso. Los trabajos que al efecto se emprendieron, confiáronse al coronel de ingenieros don Ángel Monasterio, el Arquímedes de la revolución, que aunque nacido en España se decidió con ardor por la causa americana, y fundió los cañones, las balas, las bombas y los morteros que sirvieron para poner sitio a Montevideo. Belgrano y Monasterio eran dos hombres nacidos para entenderse, por el espíritu de orden matemático de que estaban poseídos, y por la actividad y celo que desplegaban en el servicio público, así es que los trabajos adelantaron rápidamente bajo su dirección, no obstante la falta de brazos, y sobre todo de dinero. En menos de quince días se terminó la batería de la barranca, que dominaba el estrecho canal del río por el Oeste, y se construyó otra en la isla fronteriza, artillada con tres piezas de grueso calibre.
Antes de terminarse los trabajos de fortificación, se tuvo aviso que una escuadrilla enemiga compuesta de cuatro lanchas con un grueso cañón cada una, convoyando varios otros buques con 500 hombres de desembarco, debían salir de Montevideo, con el objeto de atacar las baterías del Rosario y posesionarse de la Bajada del Paraná.
A la aproximación del peligro, el espíritu de Belgrano se exaltó, y buscando en su alma nuevas inspiraciones para trasmitir su entusiasmo a las tropas que mandaba, concibió la idea de dar a la revolución un símbolo visible, que concentrase en sí las vagas aspiraciones de la multitud y los propósitos de los hombres de principios. Resuelto a acelerar la época de la independencia, y a comprometer al pueblo y al Gobierno en esta política atrevida, empezó por proponer la adopción de una Escarapela Nacional (febrero 13 de 1812), fundándose en que los cuerpos del ejército la usaban de distinto color, de manera que en vez de ser un símbolo de unión “casi era, decía, una señal de división cuya sombra, si era  posible, debía alejarse”. El Gobierno, cediendo a la exigencia de Belgrano, declaró por decreto de 18 de febrero “que la Escarapela Nacional de las Provincias del Río de la Plata sería de color blanco y azul celeste”. 1
El 23 empezaron los ciudadanos a usar del nuevo distintivo nacional, que hasta entonces sólo había sido una divisa popular. En el mismo día se distribuyó a la división de Belgrano, quien al dar cuenta de este hecho, pone en claro el significado que daba a aquel acto. “Se ha puesto en ejecución, dice, la orden de V. E. fecha 18 del corriente, para  el uso de la escarapela nacional que se ha servido señalar,  cuya determinación ha sido del mayor regocijo, y excitado  los deseos de los verdaderos hijos de la patria de otras declaraciones de V. E., que acaben de confirmar a nuestros enemigos de la firme resolución en que estamos de sostener la Independencia de la América.”
En posesión de la escarapela, asumió sobre sí la seria responsabilidad de enarbolar una nueva bandera, en momentos en que flameaba el pabellón español en la Fortaleza de Buenos Aires. En vísperas de guarnecer las dos baterías, ofició al Gobierno en estos términos: “Las banderas de nuestros enemigos son las que hasta ahora hemos usado; pero ya que V. E. ha determinado la Escarapela Nacional con que nos distinguiremos de ellos y de todas las naciones, me atrevo a decir a V. E. que también se distinguieran aquellas y que en estas baterías no se viese tremolar sino las que V. E. designe. Abajo, Excmo. Sr., esas señales exteriores que para nada nos han servido, y con que parece aun no hemos roto las cadenas de la esclavitud”.
El día 27 era el señalado para inaugurar las baterías, a las cuales había bautizado con dos nombres simbólicos, que traducían las aspiraciones de su alma. Batería de la Libertad llamó a la de la barranca, y de laIndependencia a la de la isla. Deseando coronarlas con un pabellón digno de estos nombres, que representaban dos grandes ideas, resolvió enarbolar resueltamente en ellas el estandarte revolucionario, a cuya sombra debía conquistarse una y otra. En consecuencia, escribió con aquella fecha al Gobierno: “Siendo preciso enarbolar bandera, y no teniéndola, mandéla hacer blanca y celeste, conforme a los colores de la escarapela nacional. Espero que sea de la aprobación de V. E”.
En la tarde del día indicado se formó la división en batalla sobre la barranca del río, en presencia del vecindario congregado por orden del comandante militar. A su frente, se extendían las islas floridas del Paraná que limitaban el horizonte; a sus pies se deslizaban las corrientes del inmenso río, sobre cuya superficie se reflejaban las nubes blancas en fondo azul de un cielo de verano, y el sol que se inclinaba al ocaso, iluminaba con sus rayos oblicuos aquel paisaje lleno de grandiosa majestad. En aquel momento, Belgrano que recorría la línea a caballo, mandó formar cuadro, y levantando la espada, dirigió a sus tropas estas palabras: “Soldados de la Patria: En este punto hemos tenido la gloria de vestir la escarapela nacional: en aquel (señalando la batería Independencia) nuestras armas aumentarán sus glorias. Juremos vencer a nuestros enemigos interiores y exteriores, y  la América del Sud será el templo de la Independencia y de  la Libertad. En fe de que así lo juráis, decid conmigo  ¡Viva la Patria!” Los soldados contestaron con un prolongado ¡Viva! y dirigiéndose en seguida a un oficial que estaba a la cabeza de un piquete, le dijo: “Señor capitán y  tropa destinada por la primera vez a la batería Independencia: id, posesionaos de ella, y cumplid el juramento que acabáis de hacer”. Las tropas ocuparon sus puestos de combate. Eran las seis y media de la tarde, y en aquel momento se enarboló en ambas baterías la bandera azul y blanca, reflejo del hermoso cielo de la patria, y su ascensión fue saludada con una salva de artillería. Así se inauguró la bandera argentina.
Esta escena nueva, calculada para impresionar los ánimos por sus formas escénicas, y comprometer a los tímidos en todas las consecuencias de la revolución, causó tanto entusiasmo en las tropas, como sorpresa y desagrado en el Gobierno. Todos dieron al acto el significado que realmente tenía, y vieron en él algo más que el preliminar de la declaratoria de la independencia. Evidentemente, todos los hombres de la revolución marchaban a ese fin, y aunque se gobernaban todavía a nombre de Fernando VII, obraban como sí realmente hubiese tenido lugar la emancipación. A la sombra de la corona de un monarca cautivo, organizaban una verdadera república democrática. Esta política prudente, que iba convirtiéndose en pusilánime, servia a la vez de escudo a los trabajos trascendentales de los patriotas, que sabían adonde iban, y de antifaz a los tímidos que vivían con el día y tenían en vista reservarse una retirada para todo evento. Esta política, se avenía mal con la franqueza y el ardor de los patriotas como Belgrano, que quería que la revolución quemase sus naves, porque esperaba más del entusiasmo de los pueblos una vez declarada la independencia, que de la invocación hipócrita de nombres en los que nadie creía. Así pensaba Washington en igual situación.
Declarada la escarapela azul y blanca con la denominación de nacional, quiso creerse autorizado para enarbolar una bandera con los mismos colores, lo que importaba lo mismo que anunciar la aparición de una nueva nación. Este acto aislado, en oposición a un plan de política sistemada que presidía a la gestión de los negocios públicos, sólo habría tenido consecuencias trascendentales impuesta por un general prestigioso al día siguiente de una victoria o decretada por una asamblea popular. El Gobierno no podía por lo tanto prestarle su sanción, así es que le contestó reprobando su conducta y mandó arriar la bandera. “La situación presente, le decía con tal  motivo, como el orden y consecuencia de principios a que estamos ligados, exige por nuestra parte, en materias de la primera entidad del Estado, que nos conduzcamos con la mayor circunspección y medida; por eso es que las demostraciones con que inflamó V. S. a las tropas de su mando, esto es, enarbolando la bandera blanca y celeste, como indicante de que debe ser nuestra divisa sucesiva, las cree este Gobierno de una influencia capaz de destruir los fundamentos con que se justifican nuestras operaciones y las protestas que hemos anunciado con tanta repetición, y que  en nuestras comunicaciones exteriores constituyen las principales máximas políticas que hemos adoptado. Con presencia de esto y de todo lo demás que se tiene presente en este grave asunto, ha dispuesto este Gobierno, que sujetando V. S. sus conceptos a las miras que reglan las determinaciones con que él se conduce, haga pasar como un  rasgo de entusiasmo el suceso de la bandera blanca y celeste enarbolada, ocultándola disimuladamente y sustituyéndola con la que se le envía, que es la que hasta ahora se usa en esta Fortaleza, y que hace el centro del Estado; procurando en adelante no prevenir las deliberaciones del Gobierno en materia de tanta importancia, y en cualquier otra que, una vez ejecutada, no deja libertad para su aprobación, y cuando menos produce males inevitables, difíciles de reparar con buen suceso”. 2
Esta severa reprobación dada a la conducta del que primero enarboló la primera bandera nacional, teniendo en vista la emancipación de la América, fue merecida ante el juicio de sus contemporáneos, y constituye una de sus glorias ante la posteridad. Afortunadamente, ella no llegó por el momento a sus manos, y más adelante se verá que por idéntico motivo debía repetirse más de una vez. La circunstancia que le evitó el dolor de verse reprobado por su Gobierno, señala una nueva faz de su vida, en que trasladado a más vasta
escena y magnificándose sus cualidades en presencia de situaciones más difíciles y de sucesos más importantes, realiza los hechos que le han creado sus títulos a la inmortalidad y empieza realmente a ser un hombre ilustre.
Referencias:
1 Este decreto, origen de la bandera argentina, ha permanecido por más de cuarenta años sepultado en el polvo de los archivos, hasta que por casualidad dimos con él, según queda explicado en el Prefacio. — V. el Apéndice.
2 Nota de 3 de Marzo de 1812. M. S. del Archivo General.

lunes, 17 de junio de 2013

EN EL AÑO 1821 MUERE EN EL NORTE PRODUCTO DE LA INVASIÓN REALISTA MARTÍN MIGUEL DE GUEMES

En 1821 Muere el general Martín Miguel de Güemes, defensor de la frontera norte contra la invasión realista, lo que permitió al general San Martín encarar sus campañas de Chile y Perú. Nació en Salta el 8 de febrero de 1785. En 1999 se Declara el día de la Libertad Latinoamericana producto del Fallecimiento de Martín Miguel de Guemes en su conmemoración. 


jueves, 30 de mayo de 2013

30 DE MAYO - DIA DE LA DONACIÓN DE ORGANOS


30 de mayo: Día Nacional de la Donación de Órganos* 
Decreto 1079/97 del del Poder Ejecutivo Nacional

Desde 1998, el 30 de Mayo celebramos el Día Nacional de la Donación de Órganos. La fecha ha sido instituida en conmemoración al nacimiento del hijo de la primera mujer trasplantada hepática en un hospital público de Argentina. Este hecho es tomado para simbolizar la posibilidad de dar vida tras haber recibido un trasplante. La donación de órganos permite no sólo salvar seres humanos o mejorar su calidad de vida, sino también dar continuidad al ciclo vital. Con este fin, los pacientes trasplantados y en lista de espera organizan actividades para trasmitir el mensaje solidario, en pos de una comunidad donante.


FUENTE INCUCAI



miércoles, 29 de mayo de 2013

28 de Mayo Día del Jardín de Infantes y de la Maestra Jardinera


              Rosario Vera Peñaloza, "Maestra de la Patria" 

Rosario Vera Peñaloza nació el 25 de diciembre de 1873 en el pueblo de Atiles, La Rioja. Dedicó su vida a la enseñanza. Fundó el primer jardín de infantes argentino. El Consejo Nacional de Educación le encargó la formación del Primer Museo Argentino para la Escuela Primaria, hoy Complejo Museológico del Instituto Félix Bernasconi. Luego de una admirable trayectoria, llegó a Inspectora de Enseñanza Secundaria, Normal y Especial. Falleció el 28 de mayo de 1950. Esa es la fecha que se toma, precisamente, para conmemorar, en su honor, el "Día de la Maestra Jardinera" y el "Día de los Jardines de Infantes".


lunes, 27 de mayo de 2013

EFEMERIDES DEL 27 AL 31 DE MAYO

27 DE MAYO

1887 
Nace en España el pintor Fidel Roig Matons, pintor de escenas de las campañas del General San Martín y realizador de retratos del prócer, en figura de paisano, con poncho y amplio sombrero, montado en una mula cordillerana. 

28 DE MAYO

1902 
Nace en Pescara (Italia) el autor y director cinematográfico Luis César Amadori. Entre otras películas, dirigió: "Madreselva" (1938), "Palabra de honor" (1939) y "Hay que educar a Niní" (1940). Falleció en Buenos Aires el 5 de junio de 1977. 

1917 
Muere el arqueólogo Juan B. Ambrosetti, autor de "Supersticiones y leyendas" e iniciador de los estudios folklóricos en nuestro país. Nació en Gualeguay (Provincia de Entre Ríos) el 22 de agosto de 1865. 

1950 
Día de los Jardines de Infantes y Día de la Maestra Jardinera 
Conmemoraciones en homenaje a la fecha de muerte de la educadora y escritora Rosario Vera Peñaloza. 

1987 
Día Internacional de Acción por la Salud de la Mujer

1993 
Día Nacional del Ceremonial 
Establecido mediante Decreto N° 1574/93. 

29 DE MAYO

1876 
Nace en Santiago del Estero el folklorista, músico, recopilador y compositor Andrés Chazarreta, que realizó una notable labor como compositor y recopilador. En 1921 trajo a Buenos Aires una verdadera embajada artística de danzas y canciones de su provincia. Falleció el 24 de abril de 1960. 

1879 
Nace en Gualeguay (Provincia de Entre Ríos) el pintor 
Cesáreo Bernaldo de Quirós, uno de los grandes maestros de la pintura argentina, que encaró tipos y paisajes populares en notables obras como "Lanzas y guitarras" y "El patroncito". Falleció en Vicente López (Provincia de Buenos Aires) en 1968. 

1919 
Muere el aviador Benjamín Matienzo, al intentar el cruce de la cordillera de los Andes. Nació en Tucumán el 9 de abril de 1891. 

1951 
Día del Ejército Argentino 
Establecido por Decreto del Poder Ejecutivo Nacional Nº 10.296. 

2002 
Día Internacional del Personal de Paz de las Naciones Unidas 

2011 
Día Nacional del Folklorista 

30 DE MAYO


1933 
Por Ley Nº 11.688 es decretado Monumento Nacional el Cabildo de Buenos Aires, reducido por la demolición de algunas arcadas al abrirse la Avenida de Mayo y la Diagonal Julio A. Roca. 

1959 
Muere el escritor y ensayista  
Raúl Scalabrini Ortiz, autor de "El hombre que está solo y espera", radiografía porteña del hombre de Corrientes y Esmeralda. Fue un encendido defensor de la soberanía argentina. Nació en la ciudad de Corrientes el 14 de febrero de 1898. 

1997 
Día Nacional de la Donación de Órganos 


31 DE MAYO



1565 
Primera Fundación de la ciudad de 
San Miguel de Tucumán. 

1852 
Nace en Buenos Aires el perito, geógrafo, antropólogo y naturalista 
Francisco P. Moreno, primer hombre blanco que llegó al lago Nahuel Huapi. Sus peritajes en límites chileno-argentinos ganaron grandes extensiones para nuestra soberanía. Falleció el 22 de noviembre de 1919. 

1852 
Convocados los gobernadores de las provincias argentinas por el general 
Justo José de Urquiza, se firma el Acuerdo de San Nicolás de los Arroyos, que consagra la forma federal de gobierno, dispone la reunión de un Congreso Constituyente en Santa Fe y nombra a Urquiza director provisorio de la Confederación Argentina. 

1950 
Día Nacional de la Energía Atómica 

1989 
Día Mundial Sin Tabaco 

2003 
Día Nacional del Ecoturismo 

2009 
Día de la Seguridad Aeroportuaria

jueves, 23 de mayo de 2013

el 25 de mayo, 203 Años se cumplen de la Revolución de Mayo

La Revolución de Mayo, según José Manuel Estrada

A mediados de mayo de 1810, llegaba a Buenos Aires la confirmación de los rumores que circulaban intensamente: la Junta Central de Sevilla, último bastión de la Corona española, había caído a manos de los ejércitos napoleónicos. El virrey Cisneros advirtió que se crearía una nueva regencia americana en representación de Fernando VII y en defensa de la Corona. Pero la Junta que lo había nombrado había desaparecido y los patriotas porteños creyeron que era momento de convocar a un Cabildo Abierto que discutiera los pasos a seguir. 

Tras acaloradas discusiones, triunfó la opción de deponer al virrey y delegar el poder en el Cabildo. Sin embargo, ese mismo día el Cabildo daría su golpe contrarrevolucionario nombrando una junta presidida por el virrey depuesto, algo que concretaría el 24 por la mañana y que resultaría inadmisible para los partidarios del cambio. 

El 25 de mayo, las protestas eran ya incontenibles. La misma multitud de días atrás ocupaba nuevamente la plaza.  El movimiento patriota se había instalado cerca del Cabildo, el cual reunido desde temprano había rechazado la renuncia de la Junta. Ni los jefes militares estaban ya del lado del virrey. Los cabildantes debieron finalmente solicitar la renuncia de Cisneros y aceptar la propuesta de nombrar una nueva junta. Así, nacía el primer gobierno patrio.

La nueva junta estaba integrada por Saavedra como presidente. Lo secundaron Mariano Moreno, Juan José Paso, Manuel Alberti, Miguel Azcuénaga, Manuel Belgrano, Juan José Castelli, Juan Larrea y Domingo Matheu. Todos juraron en nombre de Fernando VII, pero algunos creían que era sólo cuestión de tiempo para que esto dejara de ser así. Años de guerra deberían pasar antes de que el 9 de julio de 1916 se declarara la independencia.

Para recordar la Revolución de Mayo, transcribimos a continuación un fragmento de El problema histórico de la Revolución, escrito en la segunda mitad del Siglo XIX, por José Manuel Estrada, destacado representante del pensamiento católico por aquellos tiempos, quien recrea los momentos salientes de la gesta patria y sus protagonistas.
Fuente: José Manuel Estrada, El problema histórico de la Revolución, en 25 de Mayo. Testimonios, juicios, documentos, Buenos Aires, EUDEBA, 1968, pág.105-113.
El problema histórico de la Revolución (fragmento)
Era la del martes 22 de mayo de 1810 una de esas espléndidas mañanas del otoño bajo nuestro cielo delicioso. (…) El congreso tenía lugar en la galería alta de las casas capitulares. Las avenidas de la plaza de la Victoria estaban guardadas por piquetes de tropa, y las calles adyacentes cuajadas por una muchedumbre presa de aquella emoción inquieta que agita las almas en los momentos supremos. Belgrano estaba encargado de dirigir desde la asamblea los grupos disciplinados, que formaban parte de este concurso, en garantía de la libertad de las opiniones.
El Ayuntamiento abrió la sesión con la lectura de un manifiesto conservador, en el cual aconsejaba al vecindario una conducta análoga a la que por su parte observó para servir a los intereses del virrey; y recomendaba la concordia y la unión en nombre de la integridad de la monarquía y de la veneración debida a las leyes y a los magistrados.
El obispo Lué y los oidores Caspe y Villota pronunciaron en seguida enérgicos discursos, sosteniendo el deber de subordinación que obligaba a los americanos a acatar cualquier autoridad que representara a la metrópoli y a obedecer al último español que sobreviviera en España o en Indias a la ruina total de la monarquía.
La primera fórmula propuesta decía: “Si se ha de subrogar otra autoridad a la superior que obtiene el señor virrey, dependiente de la metrópoli, salvando ésta, e independiente siendo subyugada”. Se rechazó esta fórmula exigiendo que se propusiera otra más sucinta. Se rechazó igualmente la segunda, que decía: “Si la autoridad soberana ha caducado en la península o se halla en incierto”. Cuestión de hechos no admitía deliberación, y en todo evento nada decidía. Por fin se convino en decidir por voto escrito y rubricado sobre la fórmula siguiente: “Si se ha de subrogar otra autoridad a la superior que obtiene el excelentísimo señor virrey dependiente de la soberanía, que se ejerza legítimamente en nombre del señor don Fernando VII y en quién”.
La votación se dividió considerablemente. Ella nos muestra desde luego los absolutistas fanáticos y los empleados en frente de revolucionarios y moderados: los primeros votaron por la continuación del virrey en el mando, y solo obtuvieron sesenta y siete sufragios; los segundos, por la deposición del virrey y reasunción provisoria del gobierno en el ayuntamiento y obtuvieron ciento cincuenta y nueve sufragios. Pero el partido del virrey se subdividía entre sí. Una fracción quería resolver sumaria y definitivamente la cuestión; ésta formaba la mayoría relativa de su bando contando con el obispo, los oidores, oficiales reales y demás empleados: tuvo cincuenta y nueve votos. La otra fracción quería, para resolver en definitiva, esperar el resultado de una consulta a las provincias y era encabezada por los sacerdotes Calvo y Colina, pero no consiguió sino ocho votos. La gran fracción contraria se dividía y subdividía considerablemente también. Junto a los patriotas estaban los españoles liberales, pero conservadores. El general Huidobro abrió la votación a favor de los segundos; querían formar una junta elegida por el Cabildo y subordinada a la autoridad que representara a Fernando en la península, y arrastraron tras sí algunos de los patriotas como Chiclana, Hipólito Vieytes, Viamonte, Rodríguez Peña y Balcarce. Una subdivisión de este matiz de opinión quería someter la dificultad, por medio del Cabildo, a las provincias del virreinato antes de que éste eligiera la junta. Cerviño y otro sujeto fueron los únicos que votaron así. Estos dos votos, más treinta y dos de los primeros, dieron  a los conservadores liberales un total de treinta y cuatro votos. Una masa de ciento veinticinco apoyó la idea de instalar una junta independiente que representara por sí sola al rey proscrito, pero no sin subdividirse a su turno. Unos otorgaban al Cabildo la facultad de nombrar la junta, obteniendo siente veinte votos, mas no compactos todavía; porque de ellos ciento dos, entre los cuales contamos los de Saavedra, Belgrano, Chorroarín, Rivadavia, Moreno y Rodríguez estaban por la resolución inmediata de la cuestión, mientras que obtenía dieciocho votos la opinión de los doctores Sola y Patrón, que exigían la consulta previa del virreinato. En fin, los otros, considerando el origen y significado del movimiento que realizaban, pretendían hacer surgir la junta del voto directo del pueblo. El sufragio popular no encontró sino cinco partidarios, entre ellos el presbítero don Ramón Vieytes, el doctor don Juan José Castelli y don Matías Irigoyen.
La más amplia libertad escudó en ese día memorable la emisión de todas las opiniones y de todos los votos. Nadie disimuló su pensamiento por avanzado que fuera, en contra de los españoles que tenían el fanatismo y la autoridad, ni en contra de los patriotas que tenían la fuerza.
El resultado del escrutinio practicado sin sombra de dolo o de coacción era la espontánea y genuina expresión de la mayoría del congreso. Jamás deliberación tan solemne revistió un carácter más digno y mesurado, ni pueblo alguno de la Tierra puede reivindicar en su loor gloria más pacífica y más noble.
De todas maneras, la suerte del país fue colocada en manos del Cabildo a todas luces recalcitrante, privando al pueblo de su legítimo derecho y a la libertad de su medio exclusivo de salvación. El Cabildo adulteró el espíritu de la revolución y vino a ser, en el fondo del hecho histórico, la mano ciega que colocó la emancipación en la diáfana atmósfera de la democracia, fuera de la cual hubiérase extinguido sin remedio.
El 24 por la mañana formó el Cabildo la junta interina “hasta la instalación de la general del virreinato”, compuesta del virrey Cisneros con voto y “conservando su renta y las altas prerrogativas de su antiguo cargo”, del presbítero doctor don Juan Nepomuceno Sola, revolucionario meticuloso, del comandante don Cornelio Saavedra, patriota de inclinaciones aristocráticas, don José Santos Inchaurreghui, peninsular de origen y de corazón, y don Juan José Castelli, demócrata, colocado en la junta, donde estaba vencido de antemano, para engañar a los liberales exaltados.
Saavedra y Castelli incurrieron en la debilidad de autorizar la reacción, prestándole el primero el apoyo material de los patricios y el segundo su sanción moral, y aceptando ambos el puesto que en el gobierno se les designaba. A las tres de la tarde del mismo día 24 se recibió con graves ceremonias la nueva junta en el salón capitular, entre salvas de artillería y repiques de campanas que disfrazaban de fiesta y mentido regocijo a la capital.
Pero era tan cruda la reacción, el desacuerdo, la falta absoluta de disciplina y armonía de los revolucionarios, sus desaciertos en el congreso del 22, en que todos los patriotas debieron votar unánimemente con Castelli, hiriendo el corazón del problema y dejando que la victoria se completara por sí misma; las vacilaciones, la desconfianza y las sospechas habían producido tan radicalmente el propósito de la emancipación social, que, replegándose en su foco, las fuerzas latentes de la revolución estallaron con una explosión inmensa y decisiva, derribando la sombra de la aristocracia para dar paso al enorme batallón de la muchedumbre que tremolaba los estandartes populares.
Entretanto, el pueblo, airado ya, crecía en decisión y el tumulto era inmenso. French inventó una divisa para reconocer a los patriotas, adornando sus sombreros con cintas blancas y celestes, colores gloriosos (…) como símbolo del derecho y del honor del pueblo argentino (…).
La intimación escrita del pueblo vino en seguida cubierta de firmas de paisanos, religiosos, militares, y todas las clases sociales, por fin, y el Cabildo, queriendo oír la ratificación de aquel mandamiento, salió al gran balcón de la plaza…Grandes grupos se habían dispersado en razón de la hora y de la lluvia, y sólo quedaban unos cien hombres capitaneados por Beruti. “¿Dónde está el pueblo?”, preguntó Leiva en altas voces. “El pueblo prudente y generoso —le respondió—, espera ser desobedecido para desplegar sus cóleras: que suene la campana y el Cabildo verá dónde está el pueblo.” Interrogados los presentes ratificaron estrepitosamente su intimación anterior, y después de una breve consulta entre el Cabildo y la muchedumbre reunida en el foro a la manera de las democracias antiguas, la junta fue proclamada y la revolución triunfó.


Fuente: www.elhistoriador.com.ar
 

24 DE MAYO - JORNADA CON PADRES Y ALUMNOS

El día 24 de mayo se realizará una jornada con padres y alumnos en la Institución los esperamos a todos a participar junto con los docentes y directivos del colegio.

miércoles, 8 de mayo de 2013

15 de Mayo- JORNADA EDUCATIVA INSTITUCIONAL

El día miércoles 15 de mayo a las 13.30 hs comenzará la Jornada Institucional para seguir trabajando y desarrollando los proyectos y cambios que se vienen realizando en el Entorno Escolar y la Comunidad Educativa. No asistirán los alumnos ese día. Se espera la concurrencia de todo el Personal Docente.


11 de Mayo - Día del Himno Nacional Argentino

martes, 30 de abril de 2013

1 DE MAYO - DÍA INTERNACIONAL DEL TRABAJO

El Día Internacional de los Trabajadores nació por acuerdo del Primer Congreso Obrero Socialista realizado en Paris en 1889 para rendir homenaje a los Mártires de Chicago y reivindicar los derechos sociales de la clase proletaria.

Los Mártires de Chicago son los 5 trabajadores anarquistas condenados a muerte y los tres condenados a prisión en 1886 acusados injustamente de lanzar una bomba contra la policía en la gran movilización por la jornada laboral de 8 horas que se inició el 1 de mayo del mismo año.

Como consecuencia de aquellas luchas obreras los empresarios y el gobierno de Estados Unidos reconocieron la jornada laboral de 8 horas. Movilizaciones similares hicieron que se reconozcan en muchos otros países del mundo. En el Perú, la Ley General de las 8 horas fue promulgada en 1919.

Actualmente, el 1 de mayo no solo es celebrado por los obreros, sino también por los trabajadores de todos los sectores de la sociedad. Desde las autoridades del Estado hasta los niños de las escuelas realizan actividades que reconocen la importancia del trabajo para el desarrollo individual y el progreso de la sociedad.

martes, 23 de abril de 2013

23 de Abril - Día del Libro

Hoy 23 de Abril se conmemora el día del libro por eso en su homenaje citamos un fragmento del Libro el Profeta de Khalil Gibran que habla sobre el Conocimiento. 

 El Conocimiento 

Y un hombre dijo, entonces: Háblanos del Conocimiento propio. Y él respondió: Vuestros corazones saben, en silencio, los secretos de los días y las noches. Pero vuestros oídos padecen por el sonido del conocimiento de vuestro corazón. Querríais saber, en palabras, lo que siempre supisteis en pensamiento; Querríais tocar con vuestras manos el cuerpo desnudo de vuestros sueños. Y es bueno que lo hicierais. El manantial escondido de vuestra alma necesita brotar y correr murmurando hacia el mar; Y el tesoro de vuestros infinitos arcanos sería revelado a vuestros ojos. Pero no pongáis balanzas para pesar vuestro tesoro desconocido. Y no- registréis los arcanos de vuestro conocimiento con palos ni sondas. Porque el yo es un mar inconmensurable. No digáis: "He hallado la verdad" sino más bien. "He hallado una verdad". No digáis: "He encontrado el alma caminando en mi senda." Porque el alma camina sobre todas las sendas. El alma no camina en línea recta, ni crece como un bambú. El alma se despliega como un loto de innumerables pétalos. 

Khalil Gibran


miércoles, 6 de marzo de 2013

FALLECIMIENTO DE LA ALUMNA FLORENCIA FARFAN

La Institución expresa condolencias a la familia por el Fallecimiento de la ex alumna Florencia Farfan de 2º4.  Seguimos acompañándolos en su dolor.

Atte.

LA DIRECCION